Un tribunal para defender la naturaleza.

La naturaleza es sustentadora de vida de millones de seres, entre ellos nosotros los depredadores e insaciables humanos, una cadena trófica que parece estar desapareciendo de eslabón en eslabón, cientos de pequeños seres casi invisibles al ojo humano, pululan trabajando de forma continuada y silenciosa contribuyendo en mantener el equilibrio de los ecosistemas terrestres, especies más grandes, luchan también desesperadamente por no entrar a la nefasta lista de especies en extinción…… cada uno, representa la evolución de miles o millones de años, su derecho a prevalecer y sobrevivir en la tierra es tan válido como el de nosotros.  ¿Tenemos derecho a decidir exterminar a las demás especies, más aún, sabiendo que dependemos de ellas y de ecosistemas que están devastados y al borde del colapso ? 

 

“Primero fue necesario civilizar al hombre en su relación con el hombre. Ahora es necesario civilizar al hombre en su relación con la naturaleza y los animales”
Victor Hugo

 

Cada ser vivo es un aporte extraordinario a los ecosistemas terrestres.

¿Estamos envenenando el planeta de forma consciente?

Nuestra loca carrera de consumo ha llevado a cientos de especies al borde de la extinción, como nunca antes, los demás seres vivos se habían visto tan amenazados, océanos con islas de polímeros tan grandes como un país navegan a la deriva.  Al igual que su producción, el aumento de residuos de plástico se ha incrementado de forma dramática. Como consecuencia de una mala gestión de los residuos o de su abandono, unos 8 millones de toneladas de plásticos acaban en los mares y océanos anualmente, formando el 60-80% de la basura marina, en su mayoría en forma de microplásticos (fragmentos inferiores a 5 mm). Se desconoce la cantidad exacta de plásticos en los mares pero se estiman unos 5-50 billones fragmentos de plástico, sin incluir los trozos que hay en el fondo marino o en las playas. Es un problema global que pone en serio riesgo a miles de especies. (Greenpeace)

En la tierra el panorama no es muy prometedor, nuestros polinizadores, principales sustentadores de la cadena alimentaria también luchan por una supervivencia que cada día les presenta más amenazas. Enfermedades, pérdida de hábitats, insecticidas, monocultivos, agricultura industrialmal manejo apícola, cambio climático, depredadores etc. forman la lista de amenazas que diezman a las colmenas y amenazan nuestra soberanía alimentaria, con una población creciente, ecosistemas marinos contaminados y terrestres devastados, el panorama para las siguientes generaciones humanas se ve complejo y amenazado.

 

Las flores evolucionaron para que las abejas las polinizaran.

 

Somos parte de lo que destruimos…….

Pero los seres humanos somos parte de la misma naturaleza que destruimos, somos parte de esos océanos llenos de plásticos, de la devastación del pacífico por radiación de Fukushima, somos parte de los bosques arrasados e incendiados o de los campos bañados por químicos, de las montañas despojadas de los árboles y de los valles negados de los ríos, somos parte de ese aire enrarecido y sucio y de cada especie viviente, y lo más importante, necesitamos para vivir de cada uno de ellos, tenemos la misma energía, el planeta es nuestro cuerpo no somos una unidad separada de la naturaleza, cada insecto y cada animal, cada planta, cada gota de agua, cada unidad de aire cumple una misión vital para nuestra supervivencia…. Pero lo olvidamos. Hace unos meses, un artículo científico publicado en la revista Science daba la voz de alarma: “Estamos ante una extinción masiva de especies sin parangón en la historia de la Tierra y se debe a las acciones del ser humano.”

 

No solo las abejas están en riesgo de desaparecer.

 

Humanos sin naturaleza……

Siento luego existo………………

¿Hemos perdido por completo nuestra empatía y relación con la tierra y con ello nuestra salud física y emocional?

La naturaleza, produce abundancia y seguridad para que las civilizaciones y todas las especies prosperen, no obstante, debemos recordar que los recursos naturales son “FINITOS”. El modelo económico actual se sustenta en la naturaleza pero es un modelo destructivo, extractivo y depredador, está muy lejos de la sustentabilidad, respeto y cuidados que se necesitan para mantener la Tierra en equilibrio y de forma sana. Hemos creado un sistema en donde la palabra “SUSTENTABILIDAD” carece de valor, y la palabra “OBSOLESCENCIA PROGRAMADA” modifica nuestro entorno. Nuestro crecimiento acelerado y nuestra educación de sociedad de consumo exacerbada hace que seamos humanos contaminantes y explotemos desmesuradamente los recursos naturales y eso tiene un impacto brutal en el  MEDIO AMBIENTE que se vuelve irreversible.

 

Las abejas son sinónimo de un medio ambiente equilibrado y sano.

 

Los últimos bosques agonizan y sus últimos bastiones defensores son las tribus que los habitan y al igual que ellos su subsistencia pende de un hilo. Tribus, que en vano intentan seguir con una vida y paisaje que alguna vez les dió el sustento y que parece acercarse al final como un presagio anunciado. En cada continente podemos ver los excesos a los que hemos llegado por defender los argumentos económicos y el desarrollo tecnológico, sin pensar que cada vez nos acercamos más al precipicio….. Nos convertimos en “cazadores y depredadores” por excelencia. Si pensamos en la evolución, todas las especies debieran haber desarrollado armas para defenderse, sin embargo parece que ante la “inteligencia” humana no hay especie ANIMAL O VEGETAL que haya desarrollado esa defensa……. “Pero tan inteligentes y evolucionados los humanos no somos…porque transformamos para las demás especies y para nosotros mismos un paraíso en infierno”. El tribunal no está en una corte, está en ser conscientes de nuestros propios actos cotidianos. El cambio parte por nosotros……..

 

“Estamos enraizados a la tierra como los árboles”

 

“Deseo que siempre tengas: Aire para respirar. Fuego para calentar. Agua para beber y Tierra para vivir en ella..”

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